En la universidad, aparte de leyes y reglamentos, aprendí dos cosas utilísimas: cómo alcoholizar a la gente, y cómo alimentar a un batallón y así sobrevivir a una noche de "investigación". Y es que, por lo general, ambas cosas se juntaban. No lamento decirlo: mis mejores trabajos y aquellas exposiciones más recordadas de los años sanmarquinos se cocinaron con el OH corriendo por mis venas, y algun bocadillo simplón en la boca.
Hace algunos días estuvimos con Ocram, CesarS y Javier conversando hasta altas horas de la madrugada acerca de la historia no oficial del Perú contemporaneo (y de algunas medias verdades del Internet, por supuesto). No sobrevivimos: resistimos. Y es que, como algunos huesos del cuerpo humano, nosotros fuimos lo que quedó de una reunión "chelera" mucho más grande y, al parecer, el hambre iba a acabar poco a poco con nuestros ánimos, incluso recién cuando empezabamos a calentar motores.
En mi ignorancia creí que podría revivir mis años no-tan-maravillosos y les convencí que con pocas cosas podríamos hacer algún bocadillo. Vivanda, esa tienda de eternos colores navideños, me tentaba a eso, y terminé siendo el único inútil de Miraflores que busca pimientos a las doce y media de la noche de un viernes ya disfrazado de sábado.
Lo que descubrí fueron los pimientos más verdecitos y más recíen arrancados de la tierra que pude imaginar. Pimientos puber, incapaces de ganarse un DNI a la mayoría de edad, tan inmaduros que hasta un vegano que se respete los devolvería al fundo o la chacrita. Por supuesto, mis futuros comensales me miraban tan extrañados como sorprendidos mientras rebuscaba el canasto de plástico en busca de algo útil.
El único pimiento medianamente aceptable era travesti: por fuera se veía muy lozano, pero por dentro estaba verde, con unas pepas inconmensurablemente blanquecinas. Pero bueno, algo es algo, peor es nada y finalmente Javier terminó por comerse los sandwichs alegando que le gustaba el pimiento, mientras Ocram se alarmaba por que sobre-cocinaba los panecillos en el microondas: supongo que recién ahora sabrá que estaba buscando que los pimientos del Vivanda den siquiera algo de sabr cocinandolos hasta que maduren.
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1 comentario:
beta blogger, eh? qué tal?
(divertido blog...)
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